Cuatro acuerdos - Miguel ruiz

 



CUATRO ACUERDOS

 

Miguel Ruiz

 


 

 

    Hace miles de años, mucho antes del descubrimiento de América, por parte de los españoles, los toltecas eran conocidos en todo el sur de México como "hombres y mujeres de conocimiento".

 

    De hecho, aquella civilización indígena había hecho algo muy poco común en aquellos tiempos y aún menos en nuestra época, crearon toda una sociedad de sabios para estudiar y conservar el conocimiento espiritual de sus antepasados. Un conocimiento que, fundamentalmente, versaba sobre como vivir la vida, sobre el difícil arte de convertirse en persona.

 

    Con el paso del tiempo y las invasiones, todo este saber ancestral se perdió, quedó enterrado y perdido, como las pirámides más antiguas, aunque algunos ancianos han conservado parte de ese saber, transmitido de forma oral de generación en generación.

 

    Los toltecas, creen que las sociedades, grandes o pequeñas, del Norte o del Sur, tienden a domesticar a los hombres.

 

    A través de esta domesticación aprendemos a vivir y a soñar. En primer lugar, enseñamos a los niños el nombre de las cosas: mamá, papá, leche, botella...Los niños creen todo lo que dicen los adultos. Día a día, en casa, en la escuela, en la iglesia y desde la televisión, nos dicen cómo hemos de vivir, qué tipo de comportamiento es aceptable. LLega el momento que, por miedo a ser rechazados, perdemos nuestras tendencias naturales y adoptamos las creencias de papá, de mamá, de la sociedad, de la religión. Somos como perros amaestrados.

 

    Una vez domesticados pensamos que sufrir es lo normal, vivir con miedo es lo natural y el suicidio emocional, el pan de cada día.

 

    No hay razón para sufrir. La única razón por la que sufres es porque así te lo exiges. Si observas tu vida encontrarás muchas excusas para sufrir, pero ninguna razón válida. Lo mismo es aplicable a la felicidad. La única razón por la que eres feliz es porque tú decides serlo.

 

    La felicidad es una elección, como también lo es el sufrimiento.

 

    Pero la buena noticia es que, como ser pensante, tú puedes volver a ser libre.

 

    Debajo de esta visión limitada del mundo, hay siempre una serie de acuerdos o principios que has aceptado, aunque no seas consciente de ello. Por ejemplo: "Soy importante si los demás piensan que soy importante" o "Mintiendo puedo conseguir objetivos valiosos"... Creencias como estas te mantienen ligado a un estilo de vida domesticado.

 

    La domesticación es tan poderosa que llega un momento de nuestra vida que ya no necesitamos que nadie nos domestique. Lo hacemos nosotros mismos según el sistema de creencias. Lo juzgamos todo y a todos y castigamos según determina ese "juez". Pagamos y hacemos pagar a los demás una y mil veces por el mismo error. Si fuese cuestión de justicia con una sola vez bastaría, pero cada vez que lo recordamos, juzgamos de nuevo.

 

    Si somos capaces de reconocer que nuestra vida está gobernada por nuestros acuerdos y nuestra vida no nos gusta, necesitamos cambiar los acuerdos. Cuando finalmente estemos dispuestos a cambiarlos, habrá cuatro acuerdos muy poderosos que nos ayudarán a romper aquellos que surgen del miedo y agotan nuestra energía.

 

    Necesitas una gran voluntad para adoptar los Cuatro Acuerdos; pero si eres capaz de empezar a vivir con ellos, tu vida se transformará de una manera asombrosa.

 

    Estos son los cuatro acuerdos que rigen la vida de los toltecas:

 

    -Sé impecable con tus palabras

    -No te tomes nada personalmente

    -No hagas suposiciones

    -Haz siempre tu máximo esfuerzo

 

 

     1- SE IMPECABLE CON TUS PALABRAS

    El primer acuerdo es el más importante y también el más difícil de cumplir. Las palabras constituyen una fuerza, un poder que tienes para expresar y comunicar, para pensar y, en consecuencia, para crear los acontecimientos de tu vida.

    Por eso decimos que hay que ser impecables con las palabras para engendrar con ellas belleza, amor y el cielo en la tierra. Si eres impecable con tus palabras, tu acción provocará una reacción idéntica. Si te amo, tú me amarás, si te insulto, me insultarás. Las palabras que utilizamos hacia nosotros mismos también nos afectan. Cuando eres impecable asumes la responsabilidad de tus actos pero sin juzgarte ni culparte.

 

2- NO TE TOMES NADA PERSONALMENTE

    El segundo acuerdo consiste en no ofenderse con facilidad, ni sentir la necesidad de tener siempre la razón. Sea lo que sea lo que la gente te dice no te lo tomes como algo personal, porque te digan que eres maravilloso o un miserable, eso no es más que un pensamiento. Actúa según tus valores. Se independiente de los juicios y actos ajenos. 

 

3- NO HAGAS SUPOSICIONES

    El tercer acuerdo nos previene contra las suposiciones. Tendemos a hacer suposiciones sobre lo que los demás piensan o hacen y los juzgamos, reaccionamos y condenamos en función de lo que nosotros pensamos.

    Hacer suposiciones conduce a muchas disputas, conflictos y malentendidos con las personas que supuestamente amamos. La manera de evitar las suposiciones es preguntar y aclarar la situación. En el momento que dejas de suponer, la comunicación se vuelve más clara y libre de veneno emocional.

 

4- HAZ SIEMPRE TU MÁXIMO ESFUERZO

    El cuarto acuerdo supone hacer siempre, sin excepción, lo máximo que puedas. Si lo haces vivirás con intensidad y serás productivo, en la familia, en la comunidad, en todo. Será la acción lo que te hará inmensamente feliz.. Por supuesto, "lo máximo", va a depender de si estás sano o enfermo, sosegado o agitado, triste o alegre, pero, independientemente de ello, da siempre lo mejor de tí.

 

El conocimiento tolteca está ahí, solo espera que lo utilices, aunque se necesitará mucha constancia. Con la práctica cada vez lo harás mejor, pero si decides hoy empezar el camino, hoy mismo empezarás a sentirte bien.

 

 

 

 



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