Cuentos cortos III

 

 

CUENTOS CORTOS III 

de Anthony de Mello

 

 

Contemplar un agujero

 

 

    Un avaro enterró su oro al pie de un árbol que se alzaba en su jardín. 

    Todas las semanas lo desenterraba y lo contemplaba durante horas. 

    Pero, un buen día, llegó un ladrón, desenterró el oro y se lo llevó. 

    Cuando el avaro fue a contemplar su tesoro, todo lo que encontró fue un agujero vacío.

    El hombre comenzó a dar alaridos de dolor, al punto que sus vecinos acudieron corriendo a averiguar lo que ocurría. 

    Y, cuando lo averiguaron, uno de ellos preguntó:

 

        - ¿Empleaba usted su oro en algo?

 

        - No- respondió el avaro- Lo único que hacía era contemplarlo todas las semanas

 

        - Bueno, entonces-  dijo el vecino- por el mismo precio puede usted seguir viniendo todas las semanas y contemplar el agujero

 

 

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He hecho algo

 


    Cierto día, iba paseando por una calle cuando de repente vi a una niña hambrienta, sucia y tiritando de frío dentro de sus harapos. 

    Me encolericé y le dije a Dios:

 

        - ¿Por qué permites estas cosas? ¿Por qué no haces nada para ayudar a esta pobre niña?

 

    Esperé la respuesta, pero fue en vano. 

    Sin embargo, aquella noche, cuando menos lo esperaba, Dios respondió a mis preguntas airadas.

 

        - Ciertamente he hecho algo. Te he hecho a tí

 

 

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