El perdón y sus beneficios

 



EL PERDÓN Y SUS BENEFICIOS

 

        Según el resultado de una investigación de la Universidad de Tennessee, el perdonar es bueno para la salud y especialmente para el corazón.

 

            Aunque la mayoría de las personas se alteran cuando hablan sobre una traición sufrida en el pasado, (lo cual aumenta la presión sanguínea y el ritmo cardíaco), las personas que tienen más facilidad para perdonar recuperan el equilibrio con mayor rapidez que los que guardan rencor.

 

        La capacidad para perdonar es algo que se puede aprender.

 

        Cada vez que nos sentimos víctimas de una ofensa o agresión, creemos que no hemos recibido el trato que nos merecemos y eso provoca en nosotros una sensación de disgusto y nos sentimos con el derecho a recibir por parte del agresor algún tipo de reparación o una disculpa. Si lo comentamos con la gente que nos rodea es posible que todos estén de acuerdo, porque es la manera que tenemos de interpretarlo .

 

        Pero, ¿qué es realmente una ofensa y el significado del disgusto que nos provoca? y ¿qué es el perdón y cómo se puede alcanzar?

 

        Algunas veces nos resulta fácil perdonar y en cambio en otras ocasiones no podemos, ni  intentándolo sinceramente. Es posible llegar a una conclusión:  para que se produzca el disgusto no basta que la situación tenga unas determinadas características, además es necesario que la persona que la percibe tenga ”algo” que lo haga reaccionar de esa manera. Y ¿qué es ese “algo”?

 

        Quizás la respuesta sea difícil de aceptar y sobre todo de aplicar en nuestra vida cotidiana, porque va en contra del “sentido común”.

 

        Cuando  nos molesta cierta actitud de alguien, es que nos refleja como si fuera un espejo, un rasgo de nosotros mismos con el que no estamos conformes y al que combatimos interiormente. Lo bueno de estas situaciones o personas que nos afectan,  es que podemos llegar a descubrir aquellas actitudes que tenemos hacia nosotros mismos y que nos provocan dolor.

 

        Y para aceptarnos a nosotros mismos, para aumentar nuestra autoestima y querernos, es necesario que conozcamos esas actitudes negativas y las consideremos como un aprendizaje.

 

        Una vez reconocido el origen de nuestro disgusto ya no es posible mantenerlo en el tiempo, y dejaremos de combatir para obligar a los demás a cambiar teniendo que ajustarse  a nuestras exigencias y empezaremos a amarnos y aceptarnos.

 

        El perdón entonces es la lógica consecuencia de haber comprendido que nunca existió una ofensa, que el dolor que sentimos es real pero la herida fue producida por nosotros mismos.

 

 

Encarna

 

 

Solo hay un camino hacia el prójimo; el camino del corazón, todos los demás caminos son desvíos.

 

 

 

 

 



Contacto

To Top