El silencio

EL SILENCIO

 

    Había una vez un granjero que perdió su reloj en una montaña inmensa de paja que tenía en su granero. 

    

    No era un reloj cualquiera. Se trataba de una pieza única y de gran calidad heredada de su bisabuelo y que él tenía el firme compromiso de regalar a su hijo para continuar la tradición.

 

    Después de buscar con ansia en la paja durante interminables horas se dio por vencido y pidió ayuda a sus vecinos de las granjas cercanas. Más de 30 personas, entre hombres, mujeres y niños se pusieron a buscar el reloj entre la paja. Buscaron sin parar durante horas y no encontraron nada. Ya al caer la noche, cuando el granjero estaba casi dispuesto a tirar la toalla, un pequeño chico le dijo que él lo encontraría. Que  tenían que dejarlo solo y alejarse todos del granero.

 

    El granjero lo escuchó con incredulidad y con una mezcla de ternura y cierta condescendencia. 

 

    Si ni él ni todos los vecinos juntos, incluido ese chico, habían podido encontrar el reloj, cómo iba a ser capaz de encontrarlo él solo. Sin embargo, en parte por la desesperación que sentía y en parte también por ser amable con el niño, accedió a darle una oportunidad.

 

    Y así fue cómo aquel niño, una vez que todos se habían alejado del granero, entró en él y tras unos pocos minutos salió satisfecho con el reloj en la mano. 

    El granjero, feliz, no lo podía creer y abrazando al chico le preguntó: 

      

      - ¿Cómo lo has conseguido?

 

    Y el chico le contestó: 

 

        - No he hecho nada más que sentarme en el suelo, quedarme en completo silencio durante un minuto y escuchar con todos mis sentidos. Y en medio del silencio pude oír y sentir el débil tic-tac del reloj, indicándome dónde se hallaba

 

Con la práctica consciente del silencio podemos acceder  a una auténtica conexión con nosotros mismos y con los demás.


Démosle  a la mente unos minutos de silencio cada día para  crear una vida  más llena de paz y plenitud.



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