Expectativas

 

 

EXPECTATIVAS

 

 

    ¿Cuántas veces hemos deseado algo y esperamos obtenerlo de una forma concreta?

 

    Teniendo las expectativas puestas en un resultado concreto estamos limitando el curso natural de las cosas y al mismo tiempo vivimos más estresados e infelices sin darnos cuenta que somos nosotros mismos, y nuestras creencias y limitaciones, los que estamos poniendo trabas al desarrollo de los acontecimientos y que estos se desarrollen lo más favorablemente posible; porque el universo siempre va a darnos lo que es perfecto y correcto para nosotros, aunque no siempre sea de la forma que nosotros pensamos.

 

    Vivir con expectativas nos impide disfrutar el proceso de la vida, intentamos controlar y manipularlo todo para que se adapte a lo que nosotros deseamos y esto resulta desgastante a nivel mental, físico y energético.

 

    Mientras más nos aferramos al resultado, mientras más nos enfocamos en cómo deben ser o darse las cosas, menos espacio dejamos libre para que suceda lo que realmente debe suceder, es decir, limitamos la generosidad del universo y más estresados e inconformes nos sentimos.

 

    Las expectativas no flexibles nos hacen entrar en un laberinto en el que solo vemos una salida y no podemos apreciar qué otras posibilidades hay para elegir, esto hace que nos convirtamos en seres totalmente obtusos y necios por estar dándonos cabezazos contra la misma pared una y otra vez.

 

    ¿Para qué sirven las expectativas? Simplemente nos hacen la vida más limitada, no tienen otro significado.

 

    ¿Qué podemos hacer al respecto?  Debemos centramos en detectar cuáles son nuestras expectativas, la tendencia que tenemos a ser rígidos en relación a los resultados que deseamos y lo inflexibles que nos mostramos “exigiendo” la forma en la que queremos que se desarrollen los acontecimientos.

 

    Debemos darnos cuenta si estamos decidiendo siempre cómo tienen que llegar las cosas a nosotros, no permitiendo, con nuestras limitaciones mentales que el Universo nos sorprenda con toda su generosidad.

 

    De ese modo seremos capaces de ver los efectos que tiene esa actitud en nuestro bienestar físico, mental y emocional. Porque nuestro humor cambia, nuestra energía se debilita y nuestro entusiasmo por hacer cosas se verá mermado, porque daremos por sentado que es imposible llevarlas a cabo, ya que no son como nosotros esperamos.

 

    Está en nuestras manos el cambiar de actitud.

 

    Cuando seas capaz de identificar una expectativa a lo largo del día, por ejemplo: que tus compañeros de trabajo reconozcan tu esfuerzo, o te den las gracias por algo, que tus amigos lleguen puntuales a tomar el café, que luzca el sol, que el transporte llegue a tiempo, que tu pareja te haga un elogio, que te firmen ese impreso que necesitas, que tu jefe sea amable contigo, que el cliente te de una propina, etc….cualquier expectativa es válida, es el momento de dar las gracias

 

"Gracias porque puedo aceptar la situación tal cual es y soy capaz de mantener la calma interna". 

 

    Aceptando que las cosas pueden suceder de otra manera, sin enfocarnos en un resultado en concreto nos da la libertad de disfrutar más el día a día y es una forma de vivir feliz y relajado. El vivir sin expectativas es una pieza fundamental para una vida llena de paz sin esas luchas constantes contra todo y contra todos.

Encarna

 

 

Si reconoces la necesidad de cambiar, las cosas ya están cambiando

 

 

22 de Mayo de 2013

 

 

 



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