Rumores

 

RUMORES

   

     Emitir juicios, hablar de los demás es una práctica común, muy extendida en nuestra sociedad, incluso aunque no tengamos argumentos fiables y muy poca base para hacerlo, sólo por simples sospechas o por comentarios aislados, generados muchas veces por personas envidiosas, rencorosas y frustradas que alivian sus frustraciones hablando mal de los demás.

 

    El chisme se define como una noticia, verdadera o falsa, con la que se pretende difamar a una persona.

 

    El cotilleo parece haberse convertido en el deporte favorito de muchos de nosotros. Hay gente que se pasa horas hablando o murmurando de otras personas, y muchas veces sin darse cuenta del error que están cometiendo, incluso aseguran que ellos nos son cotillas sino que están exponiendo la realidad.

 

    Hay gente verdaderamente experta en hablar mal de los demás y en conseguir que el rumor crezca como si de una bola de nieve se tratara, sin tener en cuenta el daño que pueden causar; porque además cada oyente pondrá algo de su cosecha al contárselo a otro y así el chisme irá creciendo y deformando hasta convertirse en algo irreconocible y monstruoso, capaz de acabar con la dignidad de una persona.

 

 

    Los hay que cotillean sin maldad aparente, solo por el hecho de sentirse importantes o a la altura de los demás y otros que lo hacen con la intención de hacer daño a alguien en particular, puede ser por celos, competencia, rivalidad, enemistad, envidia…(La envidia es el malestar que causa el bienestar de otro).

 

    Todos somos muy expertos en las vidas ajenas. Es posible que evitemos vernos a nosotros mismos mientras estamos hablando de otros. Vemos los defectos y las carencias de los demás para no tener que hacer frente a los propios.

 

    El daño causado por una murmuración, chisme o cotilleo es muy difícil de reparar.

 

    El que cotillea se hace daño, en primer lugar, a sí mismo, también a la persona que lo está escuchando sin rechistar y por último a la víctima del rumor.

 

    Antiguamente el honor era lo más preciado y su pérdida se consideraba irreparable. Incluso ese tipo de ofensa era lavada con sangre, casi siempre en un duelo.

 

    Quizás esa forma de reparar una ofensa este bien haberla desechado de nuestra sociedad, pero hoy en día la falta de valores morales, el “todo vale”, el calumniar, agredir verbalmente y humillar a los demás es lo que prima en ella y es lo que se ofrece a nuestros jóvenes día a día. Incluso hay programas de t.v. especializados en esos temas.

 

    Si queremos que nuestras vidas sean más intensas, más significativas, dejemos de llenarlas con las vidas de los demás y dediquémonos a corregir nuestros defectos. Aprendamos a ser sinceros con los demás y más tolerantes. Dejemos de juzgar.

 

Encarna

 

       

    Dos cuentos cortos de Anthony de Mello

 

        HABLAR

    El discípulo no podía reprimir las ganas que tenía de contarle al Maestro el rumor que había oído en el mercado.

        - “Aguarda un momento”,- dijo el Maestro-.”Lo que piensas contarnos, ¿es verdad?.

        - “No lo creo…”

        - “¿Es útil?”

        - “No, no lo es”

        - “¿Es divertido?”

        - “No”

        - “Entonces, ¿por qué tenemos que oírlo?”

 

 

        HABLADURÍAS

    Un discípulo confesó la mala costumbre que tenía de repetir las habladurías que llegaban a sus oídos.

    El Maestro le dijo sardónicamente: “Lo malo no es que las repitas, sino que cada vez lo hagas con mayor maestría”.

 

 

 


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