Dar lo mejor de nosotros mismos

 


 

DAR LO MEJOR DE NOSOTROS MISMOS

 

 

    ¿Con qué intención te levantas por la mañana? ¿Eres de los que piensa que el mundo es un lugar lleno de posibilidades para desarrollarse y ser feliz?, o  ¿eres de los que piensa que es un valle de lágrimas, que todo está fatal, que tú no puedes hacer nada, etc…?

 

    No vive lo mismo la persona que se enfrenta al mundo con la intención de sacar lo mejor de sí misma que la que, consciente o inconscientemente, decide ser víctima de las circunstancias y de los demás.

 

    La primera vivirá la vida con intensidad disfrutando de cada momento y la segunda vivirá en constante dependencia de los demás.

 

    La idea que uno tiene de sí mismo y de sus capacidades determinará lo que pueda ofrecer.

 

    En cada persona hay un don que ofrecer al mundo y, desarrollarlo llena de sentido la vida. Una mente sin objetivos se entretiene  en pensar en círculos, dándole vueltas a todo, una y mil veces, y en emitir juicios constantemente.

 

    Mucha gente no sabe qué es lo mejor que tienen ni qué podrían ofrecer de sí mismos. La verdad es que nos acostumbramos tanto a satisfacer las expectativas de los demás, de la sociedad, de lo que, suponemos que está bien o está mal, de lo que es aceptado o políticamente correcto, que nos hemos anulado y no vemos nuestras propias cualidades.

 

    Todos podemos desarrollar ese potencial innato con el que nacemos.

 

      Es esa actividad con la que nos sentimos a gusto, la que nos hace sentirnos útiles, a nosotros mismos y a los demás, eso que hacemos de una manera especial y que nos hace especiales.

 

    Nuestro don, ese regalo que podemos ofrecer al mundo, puede ser una palabra de consuelo en un momento oportuno, un buen plato de comida, una sincera ayuda al que lo necesita, una sonrisa o un servicio cualquiera ofrecido de corazón.

 

    Para poder conectar con el propósito de la vida, tenemos que fijarnos en lo que hacemos y cómo lo hacemos y los sentimientos positivos que transmite. Hay que escuchar a nuestro corazón, sincerarnos con nosotros mismos y preguntarnos, “ si yo tuviera la vida resuelta o si no importara el dinero, ¿cuál sería la actividad que me daría más satisfacción interna, la que podría hacer de mi mundo y del mundo en general, algo mejor?.

 

El poner nuestro ideal al servicio de la comunidad hace que aflore lo mejor de nosotros mismos.

 

    Lo que obtengamos de la vida va a depender de lo que nosotros le demos a ella. Cuando damos lo mejor de nosotros mismos estamos haciendo que lo positivo florezca alrededor y eso revierte a nuestro favor.

 

 

    Solo se trata de hacer florecer nuestras cualidades y compartirlas con los que están a nuestro alrededor.

 
 
Encarna
 
 
Aquel que tiene un porqué para vivir, encuentra un cómo.
 
 
 
 
 

 



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