Vivir con menos

 


VIVIR CON MENOS

 

    "Cuentan que un viajero llegó con la caída del sol a un modesto poblado. Comenzaba a hacer frío y no tenía dónde pasar la noche. Preguntó a los habitantes con quienes se cruzó en la calle por algún albergue o posada, pero no había ninguno en aquel pueblo tan pequeño. Muchos se disculparon por no ofrecerle ellos mismos un techo, pero las familias eran numerosas y las camas, escasas.

    Finalmente, alguien le comentó que el sabio del pueblo vivía solo, en una casa al pie del monte, y que solía recibir a los extranjeros que pasaban por allí. Con los huesos doloridos por el viaje, el viajero siguió las indicaciones hasta llegar a la casa del sabio y una vez allí golpeó la puerta.

    Un hombre canoso, pero de aspecto saludable, apareció en el umbral y saludó al desconocido:

    - Buenas noches.

    -Buenas noches, maestro- respondió el viajero- Busco abrigo para la noche y me han dicho que quizá tuviera la amabilidad de permitirme pasar la noche en su casa.

    - Pasa amigo, siempre hay lugar para uno más en esta casa- dijo el sabio haciéndose a un lado para dejar pasar al visitante.

    Al entrar, el viajero vio que la casa estaba formada por una única y amplia estancia, pero lo que más le sorprendió es que el lugar estaba prácticamente vacío. Lo único que había eran algunas mantas que parecían servirle de cama al dueño de la casa, un pequeño arcón y una jarra con dos o tres cuencos. El viajero permaneció atónito mientras el sabio sacaba otras mantas del arcón, las disponía en el suelo y, por último, servía un poco de agua en los cuencos.

    Cuando el sabio se acercó, el viajero no pudo aguantar la curiosidad y preguntó directamente:

    -Pero, maestro, ¿dónde están sus cosas?

    - ¿Y dónde están las tuyas?- fue la respuesta del sabio.

    - Pero es que yo estoy de paso…- dijo extrañado el viajero.

    Entonces el sabio sonrió y, ofreciéndole uno de los cuencos, sentenció:

    - También yo."

 

    Quizá esto sería más adecuado en la sección de cuentos, pero me gustaría hacer una reflexión más larga al respecto, por eso lo incluyo en mis reflexiones.

 

    Todos estamos de paso, todos somos efímeros, y cómo viajeros que somos en esta vida deberíamos elegir con sumo cuidado las cosas que nos acompañarán en el camino.

 

    Ninguno está aquí para quedarse, en cambio dedicamos una enorme cantidad de tiempo y esfuerzo a acumular. Acumulamos dinero, posesiones, poder y, a veces, hasta personas. Creemos que cuanto más tengamos, mejor. No nos damos cuenta de la cantidad de tiempo que gastamos en ir detrás de las cosas, lo cual nos impide vivir y ¡¡¡ disfrutar de las cosas que tenemos!!! Y además aunque encontremos tiempo para disfrutar de lo conseguido, viviremos con miedo a perderlo.

 

      Al final parece que son las cosas las que nos poseen a nosotros.

 

    Esto no significa que todo da igual, sino que, la vida es fugaz y si la cargamos con demasiado equipaje el peso nos dificulta la marcha. 

 

    Lo peor es que a veces ni sabemos por qué deseamos tener lo que tenemos o por lo que nos esforzamos tanto.

 

    La sociedad nos conduce hacia la necesidad de tener cosas para poder ser felices, pero rara vez se consigue, porque en el momento que las poseemos habrá algo más que necesitemos.

 

    Por otro lado el “tener” nos da una cierta sensación de seguridad frente a los acontecimientos, tendemos a pensar que lo que poseemos nos solucionará el problema, cuando este se presente. Pero nada puede evitar que los problemas aparezcan y cuando aparecen la solución no pasa por tener acumuladas posesiones o afectos.

 

    En cambio si nos ocupamos de nuestro desarrollo personal, tendremos la capacidad de encontrar las mejores soluciones, estaremos abiertos a la intuición y a la creatividad y esto puede llevarnos a conseguir más cosas sin esforzarnos en conseguirlas, serán como un regalo o una sorpresa agradable.

 

    Porque es aquello en lo que enfocamos nuestra atención y nuestro pensamiento lo que atraemos a nuestras vidas.

Encarna

 

¿De qué sirve la velocidad si después tienes que parar?

¿De qué sirve la riqueza si todos hemos de morir pobres?

 

 

 

 

 

 

 



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